La Magnetoterapia. Aplicaciones.

La magnetoterapia es una disciplina que se sitúa dentro de las medicinas alternativas y consiste en el tratamiento de enfermedades y lesiones mediante la aplicación de ondas magnéticas.

Los campos magnéticos producidos pueden ser provocados tanto
por imanes permanentes como por electroimanes. Estas técnicas se han aplicado
a lo largo de los siglos; sin embargo, por su falta de aplicación e investigación,
nunca han llegado a englobarse dentro de la disciplina médica científica. En
realidad, es una aplicación tan simple que se puede observar con sólo aplicar
un imán cerca de un centro de dolor en el cuerpo, como la cabeza, y comprobar
cómo desaparece en pocos instantes.

A gran escala, los efectos más sorprendentes se han dado en
la desaparición de tumores o la soldadura de huesos quebrados en personas de
avanzada edad, borrándose incluso los hematomas tras un golpe. Lo primero que
hay que tener en cuenta es que la magnetoterapia forma parte del biomagnetismo,
que es una de las ramas de la biofísica, la cual estudia los efectos del magnetismo
en los seres vivos. A través de esta rama, se estudian por ejemplo los efectos
rejuvenecedores del magnetismo (por ejemplo, en la melanina del pelo o en la
activación del metabolismo), e incluso la posibilidad de llegar a modificar
el comportamiento humano.

La magnetoterapia por tanto se encarga de estudiar la prevención
y curación de las enfermedades de los seres vivos, ya sean provocadas por una
alteración del equilibrio de la energía interna del organismo o bien por otras
causas diferentes. En la magnetoterapia se utilizan unos artilugios llamados
magnetos o imanes. Pueden ser de distintos materiales, como hierro, ferrita
o compuestos por varios metales, como neodimio, hierro y boro.

Está claro que algunos imanes tienen más flujo magnético que
otros, por ejemplo, un imán más grande tendrá más flujo o fuerza magnética aparente
que uno más pequeño. Los imanes de alta densidad son los que se utilizan para
diagnosticar enfermedades o molestias, y posteriormente tratarlas. Los imanes
que se usan en magnetoterapia son normalmente delgados y de forma circular,
similares a una moneda, puesto que esta forma redondeada hace que sea más fácil
su aplicación en el cuerpo.

La polarizad de estos imanes corresponde a un polo por cada
cara de mayor superficie. Cada uno de los polos magnéticos actúa de una forma:
el polo norte negativo tiene una acción sedante sobre el individuo, y el polo
sur positivo tonifica. Entre las aplicaciones del primero, encontramos la disminución
del dolor y la inflamación, desaparición de tumores menores, reducción de la
acidez, disolución de cristales y de coágulos, reduce la fiebre, la grasa y
el sangrado. Por otro lado, el polo positivo es muy útil para fortalecer funciones
cardíacas y tejidos débiles, expandir contracturas anormales, incrementar la
flexibilidad de vasos sanguíneos y arterias endurecidas, e incluso aumentar
la producción de glóbulos rojos.

Por tanto, las enfermedades tanto benignas como más graves
pueden verse aliviadas en gran medida con esta terapia, como por ejemplo las
cefaleas, cistitis, varices, nefritis, vesícula biliar, cálculos en el riñón,
calambres musculares, artritis, asma, fibromas, fracturas, quemaduras, reglas
abundantes, hipertensión, insomnio e incluso impotencia masculina o infertilidad
femenina.

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