Desórdenes alimenticios, la forma incorrecta de perder peso

A través de la historia el ser humano ha buscado la perfección física. Vale la pena recordar a una de las culturas que se obsesionó con esto: Grecia, que impuso un canon de belleza que se hizo manifiesto en su arte; desde este periodo ha sido una constante. Hoy con el predominio de los medios de comunicación digitales ha logrado ser el derrotero de una generación preocupada más por la forma que por el fondo.

Al querer alcanzar esta utópica perfección la juventud ha ido en contra de su propia salud mental y física al realizar prácticas obsesivas que han dejado muertes, problemas psicológicos y costos elevados. Incluso, algunos países que ya ven como enfermedades crónicas, progresivas y muy costosas a los llamados desórdenes alimenticios.

Anorexia y bulimia: los más conocidos

Los más mencionados son dos: la anorexia y la bulimia, dado que son los que han reportado mayor cantidad de víctimas.

En general, los anoréxicos son personas que no presentan ningún problema para sus semejantes, buenos estudiantes y complacientes, pero que en su interior no están satisfechos consigo mismos. Su manera de manifestar esta insatisfacción es a través de prácticas irregulares con tal de no verse pasados de peso, aunque en la realidad posean una delgadez extrema.

Este trastorno puede causar la muerte, ya que su víctima sufre de desnutrición, mal funcionamiento de los sistemas principales de su organismo, así como trastornos psicológicos muy graves.

El segundo más conocido y no menos temido es la bulimia, que se caracteriza por lograr una compulsión de quienes la padecen a comer exageradamente, después de satisfacer este deseo incontrolable se deshacen de lo comido regurgitando.

Los problemas de salud de los bulímicos son malnutrición —al no obtener los nutrientes necesarios— y en lo sicológico depresión y ansiedad. Los especialistas indican que el perfil de un bulímico está asociado con relaciones de dependencia y desconfianza en los demás.

Otros desórdenes menos conocidos

Menos nombrados están otros desórdenes como la megarexia. Este desorden como todos los trastornos de alimentación está relacionado con la percepción propia. Los megaréxicos se creen delgados así su obesidad sea exagerada, esto los lleva a querer comer mucho más de lo normal. Su dieta consiste en comida saturada de carbohidratos y grasas.

Las consecuencias para su salud son obvias, malnutrición y problemas cardiacos, entre otros.

La Ortexia, practicada por personas que dicen tener un estilo de vida muy saludable, consiste en privar al organismo de sustancias que consideran dañinas para el cuerpo. Eso los lleva inevitablemente a una descompensación en los nutrientes esenciales para la vida humana.

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